Pregunta incómoda: ¿cuántos contactos te trajo tu web el mes pasado y de dónde vinieron? Si la respuesta es un encogimiento de hombros, tienes un folleto con dominio propio.
La mayoría de sitios de empresa se juzga por cómo se ve en la reunión de aprobación. Casi ninguno se juzga por lo que hace después, que es lo único que paga la inversión.
Una web mide o no existe
Medir no es instalar Analytics y mirar las visitas. Las visitas sin contexto son el dato más inútil del marketing digital, porque no distinguen a alguien que entró por error de alguien que llegó buscando exactamente lo que vendes.
Lo que sirve es el embudo completo: cuántos llegaron, cuántos tocaron el botón principal, cuántos empezaron el formulario, cuántos lo enviaron y de qué campaña venía cada uno. Con eso se puede decidir dónde invertir el mes siguiente.
El origen se guarda o se pierde para siempre
Cuando alguien llega desde un anuncio y escribe tres días después, esa conexión se pierde si la web no guardó de dónde vino. La solución es sencilla y casi nadie la implementa: guardar los parámetros de campaña en el navegador y enviarlos junto con el formulario, en campos ocultos.
Sin ese dato, la conversación termina en "creo que las campañas están funcionando", y esa frase no es una métrica.
La velocidad es parte del mensaje
En el Perú buena parte del tráfico llega por celular, muchas veces con datos móviles y señal irregular. Cada segundo que la página tarda en mostrar algo se traduce en gente que se va antes de leerte.
Ahí es donde una web liviana gana: pocas imágenes bien comprimidas, tipografías controladas y nada de librerías pesadas para efectos que nadie pidió. Una página que muestra su contenido en menos de dos segundos y medio en un celular promedio hace más por tus ventas que cualquier animación.
Accesible también significa más clientes
Contraste suficiente, botones que el dedo alcanza, formularios con etiquetas visibles y navegación con teclado. Se llama accesibilidad y suena a norma, pero en la práctica es la diferencia entre que alguien te escriba desde el celular en la cola del banco o abandone a mitad de camino.
Una web no es un gasto de imagen ni un trámite. Es el único vendedor que trabaja de madrugada, y vale la pena saber cuánto vende.

